Vitalidad y nutrición del alimento

¿Cómo integrar los componentes de un sistema de intercambio complejo que nos permita obtener y aprovechar los alimentos saludables que favorecen nuestro mejor estado del cuerpo y el espíritu?

Según Rudolf Steiner —creador de la Agricultura Biodinámica en 1924, hace casi 100 años— los Alimentos de calidad para un pensar, sentir y hacer satisfactorio que incorporamos cumplen dos funciones íntimamente relacionadas: ser vehículo de la nutrición que nuestro espíritu necesita para desarrollarse y otorgar la vitalidad que nuestro cuerpo necesita para funcionar, dos aspectos esenciales de nuestro ser en el mundo.

“(…) Porque se suponía que lo más importante en la alimentación —no tomen a mal que diga estas cosas tan llanamente— era aquello que se come diariamente. Claro está que lo que se come diariamente no deja de ser importante, pero la mayor parte de lo que se come diariamente no tiene como finalidad el ser asimilado por el cuerpo en forma de sustancia, para ser depositado en el mismo, sino que la mayor parte tiene el fin de ceder al cuerpo las fuerzas que contiene, de animarlo y moverlo. Y la mayor parte de lo que uno ingiere de este modo, en realidad se vuelve a eliminar; de modo que es preciso decir que no se trata de recibir una influencia materialmente ponderable en el metabolismo, sino de que podamos incorporar con los alimentos, en la forma debida, la vitalidad de sus fuerzas. Porque esta vitalidad la necesitamos, por ejemplo, cuando caminamos, o cuando trabajamos en general, cuando movemos los brazos. (…) lo incorporado a través del estómago es importante debido a que tiene vitalidad interior como un combustible y confiere al cuerpo las fuerzas para la voluntad que obra en él.”
Curso sobre Agricultura Biológico-Dinámica, 1924.

Extracto de artículo de JANUS, podés verlo completo AQUI

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